El voluntariado no está pagado

“El voluntariado es otra de las respuestas a la globalización. La gente sigue encontrando tiempo para participar en campañas contra el SIDA, para tareas de limpieza tras los desastres ecológicos o tomando parte activa en misiones humanitarias. Pero tiene también su lado oscuro”, dice Kamila Czerwinska desde Bruselas.

 Ser un voluntario depende de un acto libre de la voluntad del individuo, que además esté exento de ánimo lucrativo. Se contribuye a causas ajenas o colectivas, por lo general con un interés general.

Las investigaciones sugieren que entre los 35 años y los 55 es cuando más actividades de voluntariado realizamos. Los porcentajes más bajos de voluntariado entre los jóvenes lo encontramos entre las llamadas “jóvenes democracias” de Europa central y oriental, y en Portugal y Grecia. Darek Pietrowski, director del Centro de Voluntariado de Varsovia, explica que en los países ex comunistas, el voluntariado posee una connotación negativa, pues sigue asociado a las viejas nociones de trabajo colectivo y forzoso.

Efectos

Los centros de voluntariado son establecimientos especializados que crean bases de datos. Sigue leyendo