El voluntariado no está pagado

“El voluntariado es otra de las respuestas a la globalización. La gente sigue encontrando tiempo para participar en campañas contra el SIDA, para tareas de limpieza tras los desastres ecológicos o tomando parte activa en misiones humanitarias. Pero tiene también su lado oscuro”, dice Kamila Czerwinska desde Bruselas.

 Ser un voluntario depende de un acto libre de la voluntad del individuo, que además esté exento de ánimo lucrativo. Se contribuye a causas ajenas o colectivas, por lo general con un interés general.

Las investigaciones sugieren que entre los 35 años y los 55 es cuando más actividades de voluntariado realizamos. Los porcentajes más bajos de voluntariado entre los jóvenes lo encontramos entre las llamadas “jóvenes democracias” de Europa central y oriental, y en Portugal y Grecia. Darek Pietrowski, director del Centro de Voluntariado de Varsovia, explica que en los países ex comunistas, el voluntariado posee una connotación negativa, pues sigue asociado a las viejas nociones de trabajo colectivo y forzoso.

Efectos

Los centros de voluntariado son establecimientos especializados que crean bases de datos. Son como mercados en los que la demanda -organizaciones en busca de voluntarios- encuentran su oferta. Los voluntarios pueden encontrar la actividad perfecta para ellos, según sus expectativas y preferencias. Son también centros de promoción. A pesar de su larga tradición, en muchos países las infraestructuras y medidas legales aún no han sido desarrolladas para el voluntariado. Por ello, los voluntarios apenas se benefician luego de ventajas sociales, como reducciones en la seguridad social.

El voluntariado puede cambiar la vida de la gente. Estimula la ciudadanía activa y el desarrollo de actividades locales. Facilita la inclusión social, sobre todo la de los mayores, los desempleados o los inmigrantes. Conduce a cambios políticos, sociales o ecológicos positivos, contribuyendo al desarrollo económico.

De lo que no se habla

Muchos países no recogen las actividades de voluntariado en sus estadísticas nacionales. Sin embargo, el voluntariado contribuye a la economía de un país. En el Reino Unido, el valor económico del voluntariado ha sido estimado en más del 7.9% de su Producto Interno Bruto. En Polonia, representa 124 millones de euros. En Francia, el tiempo dedicado a actividades de voluntariado equivalía a 716.000 empleos fijos en 2002.

Ser o no ser voluntario

La gente no suele ser consciente de las posibilidades del voluntariado. A nivel local hay centros culturales, agencias protectoras de animales, orfelinatos, etc. El ciber-voluntariado es otro fenómeno. Sin salir de casa, uno puede traducir artículos en línea o ayudar a resolver problemas técnicos.

Las oportunidades del voluntariado internacional son las más atractivas. El Programa Juventud de la Unión Europea anima a los jóvenes a participar en proyectos locales en sus países de origen. Las ventajas saltan a la vista: aprender de otras culturas y otros idiomas.

Monika dedicó un año de su vida a trabajar en Francia ayudando a niños discapacitados. Sale contenta de la experiencia: “El voluntariado me ha hecho más valiente, mis problemas del pasado me parecen otros distintos que antes”.

El CEV, o Centro Europeo del Voluntariado, es uno de los escasos ejemplos de programa de voluntariado a escala ampliamente europea. Su director, Markus Held, explica: “CEV es una federación de 43 centros regionales y nacionales, que en marzo de 2006 lanzaron el Manifiesto del Voluntariado en Europa. Va dirigido los dirigentes europeos, y propone acciones concretas para desarrollar el voluntariado”.

El sector privado también está involucrándose. Cada vez asistimos a mayor cantidad de la llamada “responsabilidad social corporativa” en los centros de trabajo, induciendo a nuevas prácticas y mejoras en e trabajo. Los empleados unen negocio, centros de voluntariado y autoridades públicas.

Voluntarios globalizados

Hasta hace poco, el voluntariado se asociaba con la caridad y la beneficencia para con los pobres o discapacitados. Hoy, muchas organizaciones profesionales lo han convertido en su actividad principal -Greenpeace, Amnistía Internacional o el Comité Olímpico Internacional-. El voluntariado es otra de las respuestas a la globalización. La gente sigue encontrando tiempo para participar en campañas contra el SIDA, para tareas de limpieza tras los desastres ecológicos o tomando parte activa en misiones humanitarias.

El lado oscuro

Algunas compañías mercantiles y ONG usan a voluntarios como fuente de mano de obra barata. La gente lo acepta de forma inconsciente o incluso con las secreta esperanza de adquirir cierta experiencia profesional. No habría que confundir esto con un compromiso voluntario real.

FUENTE  cafebabel.com, European current affairs magazine : comment and analysis from Europe http://www.cafebabel.com

 

 

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